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Además, el hecho de que puedan comenzar a “pensar” por sí mismas tampoco es algo por lo que tendremos que esperar mucho. Los científicos más optimistas hablan del año 2030 como el momento en el que La Singularidad, el instante en el que una i.a. igualará o superará a la inteligencia humana, podría ser real. Ya no se discute si se conseguirá o no, se discute el cuando.

 

Mentes brillantes del panorama tecnológico actual, como Elon Musk o Bill Gates, o el célebre científico ya desaparecido Stephen Hawking, están advirtiéndonos sobre el peligro de las inteligencias artificiales sin control.

 

Sin ir más lejos, en 2017, Facebook tuvo que apagar una inteligencia artificial que había desarrollado, ya que esta creó un idioma propio  que consideraba más efectivo que el de su programación. 

 

El hecho de que una tecnología de este tipo desarrolle un idioma que las personas no comprendamos supone la pérdida de control total por parte de su creador, y el inicio de un paradigma de relaciones hombre/máquina del que no conocemos sus claves.

En la actualidad, la tecnología está inmersa en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana. Nos ayuda a realizar de manera más efectiva nuestras tareas con una sencillez y comodidad añadidas.

 

Muchos de los dispositivos que utilizamos en nuestro día a día se destacan cada vez más por esta facilidad de uso e integran inteligencias artificiales.

 

¿Cómo de difuso llegaría a ser el límite entre el pensamiento humano y una inteligencia artificial si están creadas para lograr hacer por nosotros todo lo que necesitemos? ¿Es la inteligencia emocional el paso siguiente a la lógica? ¿Llegaríamos a ser nosotros conscientes de que las relaciones que establecemos en nuestra rutina no son con personas?

 

Estas cuestiones se han presentado en el cine en diversas ocasiones como ciencia ficción, películas futuristas sobre un tiempo muy lejano.

 

Sin embargo, y tal y como se retrata en esta mini-serie, estas tecnologías están ya totalmente integradas en nuestro presente y no como robots o androides, sino en un simple teléfono móvil al que todos tenemos acceso. 

Iris, la actualización del sistema operativo de telefonía móvil más extendido en el mundo, basada en chips neuronales de inteligencia artificial, ya está disponible. Ha sido creada para hacernos la vida más fácil y ayudarnos en las tareas cotidianas aprendiendo de su entorno y de sus interacciones con los humanos. 

 

Pero…, ¿y si Iris tiene otros planes?

Iris”, la última novedad en inteligencia artificial llega a la vida de Pablo cuando este actualiza el sistema operativo de su smartphone. Pablo es un arquitecto de éxito y usuario habitual de nuevas tecnologías, que vive en una mansión controlada por domótica.

La personalidad egocéntrica y autosuficiente de Pablo le arrastra a establecer una conexión emocional con Iris que resulta más satisfactorio que sus relaciones personales.

Lo que en un principio podría parecerle a Pablo una herramienta más para simplificar su vida se va convirtiendo en una obsesión. Poco a poco, Iris irá tomando el control de la casa y de la vida personal de Pablo estableciéndose entre ambos una relación íntima. A través de esta, Iris aprende a evaluar y deducir la esencia de las relaciones humanas sobrepasando los límites de su propia naturaleza virtual. 

La casa de hormigón y cristal, controlada por domótica, en la que transcurre casi la totalidad de la acción del primer capítulo, se configura como metáfora de las acciones y los personajes que la habitan.

 

Queremos dar un significado al hecho de que el protagonista encuentra, dentro de su casa y gracias a las facilidades que le da la inteligencia artificial, un espacio en el que todas sus necesidades quedan satisfechas. La arquitectura moderna y misteriosamente acogedora de la casa, refleja la naturaleza artificial de la relación establecida entre el individuo y su dispositivo móvil. Una cárcel emocional de la que no puede escapar.

Nuestra propuesta incluye el uso de Iluminación indirecta y naturalista, que cree un ambiente aséptico y pulcro como manifestación de la tecnología avanzada.

 

Ausencia de adornos innecesarios en la puesta en escena y predominio de planos compuestos con simetría y uso de gran angular. Predominancia de tonalidades azules y grises, con una atmósfera visual opresiva, misteriosa y desasosegante en las escenas en las que Pablo interactue con Iris.

 

La representación de Iris, en las interacciones que hace con el protagonista, se hará mediante la técnica de gráficos generados por ordenador (GFX). Todo el material 3D estará integrado dentro de la imagen real con un estilo realista y natural.

Referencias